
Vieron cómo son las cosas, las primeras veces son especiales. Por eso me tardé unos cuantos días, desde que me nombraron Groupon Scout, para decidirme por el deal que iba a aprovechar para acercarme a ustedes por primera vez.
La decisión no fue mía sola. En realidad en mi cabeza estaba la voz de una amiga del trabajo que una vez me dijo “Las ondas rusas son lo más, te levantan todo y te lo dejan en su lugar”. No sé exactamente qué cosas y en qué lugar, pero a mí me sonó como una tarea muy noble, y entonces decidí darle para adelante cuando vi el descuento en Silvana Bustos Make-Up por 10 sesiones de Ondas Rusas, y una de un masaje Nuad Bo Rarm de hora y media. Sí, ¡hora y media! Pocas cosas me suenan tan cercanas al paraíso como eso.
Compré el deal el domingo, y el lunes tempranito llamé para pedir el primer turno. La chica de recepción me atendió muy amablemente, me pidió mis datos y el número de seguridad del Groupon, y con eso en mano arregló conmigo las 3 primeras sesiones (quería asegurarme el buen horario post-trabajo que había libre), comenzando el viernes de esa misma semana.
El viernes en cuestión llegué temprano –el 17 me deja perfecto. El lugar, por fuera, no parecía nada relacionado con la estética: un edificio de oficinas en pleno microcentro. Pero como a mí de chica me enseñaron que lo importante es lo de adentro, no me dejé intimidar. Toqué timbre y subí al lugar indicado.
El local de Silvana Bustos es un espacio pequeño pero agradable. Cuando llegué estaban maquillando a una chica y se notaba un ambiente relajado y divertido. Aunque llegué media hora antes de mi turno, me hicieron pasar inmediatamente y me atendieron de forma muy amable.
La chica encargada del tratamiento me preguntó qué zonas quería tratar, y me hizo un par de sugerencias según su mejor criterio, con las que estuve totalmente de acuerdo. Definido esto, comenzó la sesión.
Primero me pusieron unas bandas elásticas en las zonas a tratar, para que luego sostuviesen los electrodos (el medio, no el método). Los electrodos vinieron acompañados de gel frío para canalizar mejor las ondas rusas, y entonces la chica me avisó que íbamos a empezar. Y menos mal que me avisó, porque si no, me hubiese asustado un poco.
La máquina empieza a mandarte corriente primero de a un electrodo por vez, y me iban avisando cuál, lo cual es muy bueno para bajar la ansiedad. La sensación de la corriente en la piel es bastante familiar: es casi como cuando se te queda dormida una pierna. La diferencia es que la intensidad es bastante mayor, pero no te agarra esa desesperación del cuerpo dormido (bah, por lo menos a mí me vuelve loca).
Los primeros minutos son una entrada en calor, con ondas en un nivel medio-bajo. El hormigueo es intenso pero tolerable, y la corriente se siente en ciclos de 10 segundos: 8 de ondas, 2 de descanso, y así sucesivamente. A medida que pasan los ciclos, se siente cada vez menos.
Cuando creía que ya estaba todo dicho, volvió la chica que me ayudaba y me avisó que eso solo era la entrada en calor, que ahora se venía lo posta. Tengo que reconocer que la primera onda “posta” me asustó un poco por la intensidad, pero la calidad era la misma: el hormigueo. De todas formas, a medida que se sucedían los ciclos, molestaba cada vez menos hasta que una se termina por acostumbrar.
La sesión en total duró 30 minutos, o por lo menos eso me dijeron, a mí se me pasó volando, lo cual significa que tan mal no la pasé. Después de que me sacaron las bandas y los electrodos, sentí la piel dormida durante unos cuantos minutos más, y un cosquilleo leve durante ese tiempo. Pero de a poco todo volvió a la normalidad.
El tratamiento en total son 10 sesiones, en lo posible 2 ó 3 veces por semana, así que en poco tiempo les diré qué tal me resultó.

Por sernatber
a 1. February 2011
a las 02:37
semejante preciosura seguro lo va a ser mas despues de esos masajes
Por Cecilia
a 2. February 2011
a las 14:00
Ay pero muchas gracias!
Por Pablo
a 7. February 2011
a las 12:04
Muy completa la nota. Muy buena info.